Cuidar el coche ya no es solo una cuestión mecánica. El parque automovilístico español sigue envejeciendo, pero al mismo tiempo crece el número de coches híbridos y eléctricos en circulación. Esto crea una situación nueva: conviven tecnologías muy distintas con necesidades de mantenimiento diferentes.
Empezar el año con una revisión bien planteada es la forma más sencilla de evitar averías caras, independientemente del tipo de motor que tengas.
Esta lista está pensada para el coche real que usas cada día, no para un escenario ideal.
1. Neumáticos: comunes a todos los coches, pero más críticos en electrificados
Da igual si tu coche es diésel, híbrido o eléctrico: los neumáticos siguen siendo fundamentales
Pero en híbridos y eléctricos, el peso extra de las baterías acelera el desgaste.
Qué revisar:
- Profundidad del dibujo (mínimo legal 1,6 mm; recomendable desde 3 mm).
- Presión correcta según carga habitual.
- Fecha DOT: a partir de 6 años, el caucho pierde eficacia.
En eléctricos, unos neumáticos en mal estado reducen autonomía y aumentan ruido.
2. Batería de 12 V: el fallo común en térmicos, híbridos y eléctricos
Incluso los coches eléctricos dependen de una batería auxiliar de 12 V.
Es uno de los fallos más habituales en 2025–2026.
Señales de alerta:
- Arranque errático (en térmicos).
- Fallos electrónicos intermitentes.
- Mensajes de error sin causa aparente.
Una batería agotada puede dejar inmovilizado incluso a un coche eléctrico.
3. Sistema de frenos: menos desgaste, pero más olvidado
En coches tradicionales, el desgaste de pastillas y discos es la preocupación habitual por el uso constante. En híbridos y eléctricos, la frenada regenerativa reduce ese desgaste, pero surge otro problema: la falta de uso puede generar daños por inactividad.
Revisa:
- Estado de los discos: En tradicionales, busca desgaste excesivo; en híbridos/eléctricos, corrosión por poco uso.
- Pastillas agarrotadas: Más común en vehículos con frenada regenerativa por menor fricción mecánica.
- Líquido de frenos: En todos los casos, absorbe humedad con el tiempo y pierde propiedades.
Tanto el uso excesivo como la falta de actividad deterioran el sistema de frenos.
4. Aceite y filtros (solo si tu coche los necesita)
Los coches tradicionales (gasolina y diésel) requieren cambios regulares de aceite de motor y filtros según intervalos del fabricante. Los híbridos también tienen motor térmico y necesitan el mismo mantenimiento, aunque algunos propietarios lo olvidan pensando que "casi no lo usan". Los eléctricos no llevan aceite de motor, pero sí tienen otros mantenimientos: filtro de habitáculo y, en algunos casos, aceite de transmisión o reductora.
Revisa según tu tipo de coche:
- Térmicos e híbridos: Aceite de motor, filtro de aceite, filtro de aire.
- Todos: Filtro de habitáculo (se ensucia igual en cualquier coche).
- Eléctricos: Aceite de transmisión si aplica según fabricante.
El error común en híbridos es asumir que no necesitan mantenimiento del motor térmico.
5. Sistema de refrigeración: también en eléctricos
En coches tradicionales, el sistema de refrigeración protege el motor térmico del sobrecalentamiento. En híbridos, refrigera tanto el motor térmico como la batería y electrónica. En eléctricos, aunque no hay motor de combustión, el sistema enfría la batería de alta tensión, el motor eléctrico y la electrónica de potencia.
Comprueba:
- Niveles de refrigerante según tipo de circuito.
- Avisos o alertas en el cuadro.
- Revisiones periódicas según fabricante.
Una batería mal refrigerada pierde eficiencia, autonomía y vida útil.
6. Cables, conectores y puntos de carga (híbridos enchufables y eléctricos)
Un punto vital en 2026.
Revisa:
- Estado del cable de carga.
- Conectores limpios y sin holguras.
- Correcto funcionamiento del cargador doméstico.
Un fallo aquí puede impedir cargar o reducir la velocidad de carga.
7. Iluminación y sistemas electrónicos
Más tecnología implica más puntos críticos.
Comprueba:
- Luces exteriores.
- Sensores de aparcamiento y cámaras.
- Sistemas ADAS básicos.
En coches eléctricos, la electrónica es especialmente sensible a tensiones bajas.
8. Suspensión y dirección: el peso importa
Los coches tradicionales someten la suspensión al desgaste normal por uso y kilómetros. Híbridos y eléctricos añaden un factor extra: el peso adicional de las baterías, que puede superar los 200-300 kg, acelera el deterioro de estos componentes.
Esto afecta especialmente a:
- Amortiguadores: Trabajan con mayor carga constante, reduciendo su vida útil.
- Silentblocks: Las gomas se deforman más rápido por la presión adicional.
- Dirección: Mayor esfuerzo en los componentes de pivotaje y rótulas.
Señales de alerta: rebotes excesivos, ruidos sordos en baches o desgaste irregular de los neumáticos. En vehículos pesados, estas revisiones son más críticas.
9. ITV, etiquetas y documentación
Ten en cuenta:
- ITV en vigor.
- Etiqueta ambiental correcta.
- Seguro adaptado al valor real del coche (especialmente en eléctricos).
Un error administrativo también cuesta dinero.
10. Revisa tu uso real del coche
La pregunta fundamental es:
- ¿Haces trayectos cortos?
- ¿Conduces casi siempre en ciudad?
- ¿Cargas el coche a diario o solo ocasionalmente?
El mantenimiento en 2026 debe adaptarse al uso, no al tipo de motor.

"Tu coche de 2026 no se cuida como el de 2015"
Convivimos con tres tecnologías distintas y muchos conductores aún aplican criterios antiguos a coches nuevos.
Mientras el mercado se redefine y cambiar de coche no siempre es inmediato, mantener bien el vehículo actual sigue siendo la decisión más sensata.
El mantenimiento preventivo sigue siendo la mejor inversión. “Reservar una revisión general a principios de año suele costar mucho menos que afrontar una avería de miles de euros en plena temporada de vacaciones.”


