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7 cosas que puedes arreglar tú mismo en el coche (y 5 que te costarán más si lo intentas).

7 cosas que puedes arreglar tú mismo en el coche (y 5 que te costarán más si lo intentas).

Hay una frontera muy clara entre ahorrarte la mano de obra de un taller y meterte en un lío que acaba costando el doble. El problema es que no siempre resulta fácil saber dónde está.

Por eso hay quien paga 30 € por cambiar unas escobillas que se sustituyen en dos minutos y quien intenta desmontar los frenos en el garaje sin las herramientas ni los conocimientos necesarios. Ninguno de los dos extremos es el ideal.

Esta guía traza esa frontera con claridad: siete tareas de mantenimiento que puedes hacer tú mismo en casa si tienes herramientas básicas y sigues las instrucciones del fabricante, y cinco reparaciones que es mejor dejar en manos de un profesional, aunque el vídeo de YouTube parezca sencillo.

Antes de empezar, una advertencia importante: trabaja siempre con el coche apagado, aparcado en una superficie plana y con el motor frío cuando la tarea lo requiera. No te metas debajo del vehículo si está apoyado únicamente en un gato y no manipules airbags, pretensores ni sistemas de alta tensión por tu cuenta.

Lo que sí puedes hacer tú mismo.

1. Cambiar el filtro de aire del motor.

Es, probablemente, una de las tareas de mantenimiento más agradecidas. En muchos coches basta con abrir la caja de plástico situada bajo el capó, retirar el filtro viejo y colocar el nuevo en la posición correcta.

Normalmente no hacen falta herramientas especiales y la operación puede completarse en pocos minutos. Un filtro muy sucio puede dificultar la entrada de aire al motor y afectar a su funcionamiento, al consumo y a la respuesta del vehículo.

Antes de comprarlo, comprueba la referencia y la forma del filtro. En nuestro catálogo puedes buscar el recambio exacto para tu modelo introduciendo la matrícula.

2. Cambiar las escobillas del limpiaparabrisas.

Se levanta el brazo, se pulsa la pestaña de liberación, se desliza la escobilla vieja hacia fuera y se encaja la nueva hasta oír el clic. El procedimiento suele llevar menos de un minuto por lado.

Si dejan marcas, hacen ruido o no limpian bien el parabrisas, no esperes a que llegue un día de lluvia intensa para descubrir que apenas ves la carretera. Las escobillas son económicas y su sustitución es una de las tareas más sencillas que puedes hacer en casa.

En nuestro catálogo encontrarás las escobillas compatibles con tu coche por matrícula, modelo o referencia.

3. Cambiar el filtro de habitáculo.

El filtro de habitáculo, también llamado filtro de polen, suele estar detrás de la guantera o bajo el salpicadero. En algunos modelos se accede desde la zona próxima al parabrisas.

Para cambiarlo, normalmente basta con retirar la tapa, sacar el filtro viejo y colocar el nuevo respetando las flechas que indican el sentido del flujo de aire. Si se monta al revés, filtrará peor y puede reducir el rendimiento de la climatización.

Un filtro saturado también puede favorecer malos olores y sobrecargar el sistema de ventilación. Antes de desmontar nada, consulta el manual para confirmar su ubicación.

4. Cambiar la batería, con algunas precauciones.

En muchos coches convencionales, sustituir la batería es una tarea relativamente sencilla si tienes las herramientas adecuadas. Sin embargo, no todos los vehículos modernos se comportan igual.

Primero debes comprobar las dimensiones, la capacidad, la intensidad de arranque y la tecnología de la batería. Si el coche tiene sistema Start-Stop, probablemente necesite una batería EFB o AGM equivalente a la instalada originalmente. En algunos modelos también es necesario registrar la batería nueva en el sistema de gestión mediante un equipo de diagnosis.

Antes de desconectar la batería, consulta el manual. Algunos vehículos pueden perder ajustes de elevalunas, radio, reloj o sistemas de seguridad. Si el acceso es complicado, hay componentes electrónicos sensibles o no tienes claro cómo registrar la batería, es mejor acudir a un taller.

5. Revisar y ajustar la presión de los neumáticos.

No hace falta ninguna herramienta complicada: basta con un manómetro o con el comprobador disponible en muchas estaciones de servicio.

La presión correcta aparece normalmente en una pegatina situada en el marco de la puerta del conductor, en la tapa del depósito de combustible o en el manual del vehículo. No utilices como referencia la cifra máxima grabada en el flanco del neumático, porque no es la presión recomendada para tu coche.

Comprueba la presión al menos una vez al mes y siempre antes de un viaje largo, con los neumáticos fríos. Una presión incorrecta puede provocar desgaste irregular, aumentar el consumo y afectar al comportamiento del vehículo.

Aprovecha también para revisar cortes, grietas, deformaciones y la profundidad del dibujo.

6. Cambiar las bujías en motores de gasolina.

En un motor de gasolina, cambiar las bujías puede estar al alcance de un aficionado con cierta experiencia y las herramientas adecuadas. Necesitarás la referencia correcta, una llave de bujías y, preferiblemente, una llave dinamométrica.

Trabaja siempre con el motor completamente frío. Retira las bobinas o los cables con cuidado, evita que entre suciedad en los cilindros y no fuerces la rosca. El par de apriete debe ser el que indique el fabricante: apretar demasiado puede dañar la culata y dejar la bujía floja puede provocar problemas de funcionamiento.

Esta tarea no se aplica a los motores diésel, que utilizan calentadores. Su sustitución puede ser más delicada, especialmente si están agarrotados, por lo que suele ser preferible dejarla en manos de un profesional.

7. Revisar y rellenar los líquidos.

Comprobar los niveles es una tarea sencilla, pero hay que hacerla con cuidado.

Puedes revisar y rellenar:

  • Líquido limpiaparabrisas.
  • Refrigerante, siempre con el motor frío.
  • Líquido de frenos, sin rellenarlo a ciegas si el nivel ha bajado.
  • Líquido de dirección asistida, solo si el coche utiliza dirección hidráulica o electrohidráulica.

Muchos vehículos actuales llevan dirección asistida eléctrica y no tienen depósito de líquido. No añadas ningún producto si no estás seguro de qué depósito estás revisando.

Nunca abras el vaso de expansión con el motor caliente y no mezcles refrigerantes sin comprobar que son compatibles. Si el nivel vuelve a bajar después de rellenarlo, hay que buscar la causa: puede existir una fuga o una avería en el sistema.

Lo que es mejor dejar en manos de un profesional.

1. Sustitución completa de frenos.

Cambiar unas pastillas puede parecer sencillo al ver un tutorial, pero el sistema de frenos no perdona errores. La operación puede requerir desmontar pinzas, revisar discos, retraer pistones, comprobar sensores y respetar pares de apriete.

Si se abre el circuito hidráulico, además, hay que purgar correctamente el líquido de frenos. Después de cualquier intervención, el pedal debe tener la firmeza adecuada y hay que comprobar que no existen fugas.

Un fallo en este sistema no da una segunda oportunidad para corregirlo en marcha. Por eso, salvo que tengas experiencia y el equipamiento necesario, es una tarea para un taller.

2. Correa o cadena de distribución.

Es una de las reparaciones que más se subestiman desde fuera. La sustitución de una correa exige sincronizar con precisión el cigüeñal, los árboles de levas y, según el motor, la bomba de inyección.

Un error de montaje, incluso pequeño, puede provocar que las válvulas choquen con los pistones y causar daños graves en el motor. En el caso de las cadenas, también hay que comprobar tensores, guías y el estado de los componentes asociados.

No es una buena reparación para aprender sobre la marcha. Requiere herramientas de calado, experiencia y el procedimiento específico del fabricante.

3. Caja de cambios.

Tanto una caja manual como una automática tienen una complejidad interna que va mucho más allá de abrir y cambiar una pieza.

Un montaje incorrecto puede dañar engranajes, sincronizadores, rodamientos, embragues internos o el sistema hidráulico de una caja automática. Además, algunas cajas necesitan procedimientos específicos de llenado, adaptación o diagnosis.

Si sospechas que el problema está en la transmisión, lo más prudente es obtener un diagnóstico especializado antes de comprar piezas.

4. Sistemas de dirección y airbags.

Cualquier manipulación incorrecta de la dirección asistida, la cremallera, las rótulas o los componentes relacionados puede comprometer el control del vehículo.

Con los airbags y los pretensores, el riesgo es todavía mayor. Son sistemas pirotécnicos que pueden activarse de forma accidental si se manipulan sin el procedimiento adecuado. Además, después de una reparación puede ser necesario realizar una diagnosis y borrar o verificar los códigos de avería.

No trabajes en estos sistemas solo porque el desmontaje parezca sencillo en un vídeo. La seguridad del conductor y de los ocupantes depende de que queden instalados y verificados correctamente.

5. Diagnóstico y reparación de fallos electrónicos.

Los coches actuales integran numerosos módulos electrónicos conectados entre sí. Un testigo encendido puede tener varias causas y producir síntomas parecidos a los de otra avería.

Sin el equipo de diagnosis adecuado, es fácil sustituir un sensor que no era el problema, gastar dinero en una pieza innecesaria y dejar la avería original sin resolver. Una diagnosis profesional permite leer códigos, comprobar valores en tiempo real y realizar pruebas que no se pueden hacer únicamente con un lector básico.

En estos casos, conectar un aparato y borrar el testigo no equivale a reparar el fallo.

La regla que resume todo.

Si la tarea afecta directamente a la seguridad activa o pasiva del coche frenar, dirigir o proteger a los ocupantes en un impacto, es territorio de taller.

También conviene acudir a un profesional cuando la reparación exige sincronización mecánica, diagnosis avanzada, herramientas específicas o trabajar con sistemas de alta tensión.

En cambio, si se trata de una sustitución sencilla, con acceso directo y sin ajustes críticos, puedes hacerla tú mismo siempre que consultes el manual, uses el recambio correcto y trabajes con seguridad.

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