Aller au contenu
Testigo falla de alternador

Cómo saber si el alternador está fallando antes de quedarte tirado.

Cuando el coche no arranca, todo el mundo culpa a la batería. Es el sospechoso de siempre, el primero al que se señala. Y muchas veces con razón. Pero en bastantes casos, la batería no es la culpable: es la víctima. Si el alternador lleva semanas sin cargarla como debería, la batería llega agotada al momento del arranque, aunque esté en perfecto estado, y cambiarla no soluciona nada porque el problema real sigue ahí, escondido, listo para repetirse en un par de semanas.

Distinguir entre los dos es más sencillo de lo que parece si sabes qué mirar. Y merece la pena aprenderlo, porque un alternador que falla del todo en marcha te deja literalmente sin coche en cuestión de minutos.

Qué hace el alternador.

El alternador es el encargado de generar electricidad mientras el motor está en marcha. Esa electricidad alimenta todo lo que consume energía en el coche luces, climatización, sistema multimedia, electrónica varia y, de paso, recarga la batería, que solo entra en juego de verdad en el arranque y en los momentos en que el consumo eléctrico supera lo que el alternador puede generar. Si el alternador deja de hacer bien su trabajo, la batería empieza a suplir ese déficit tirando de su propia carga, hasta que se agota.

Por eso un alternador defectuoso casi nunca da la cara de golpe. Va deteriorando la situación poco a poco, robándole carga a la batería trayecto tras trayecto, hasta que un día, sin previo aviso aparente, el coche no arranca.

Funcionamiento de un alternador

Las señales que sí puedes notar antes de quedarte tirado.

·        El testigo de la batería se enciende en el cuadro. Es la señal más directa y la que menos margen de duda deja. Ese símbolo con forma de batería que se enciende en marcha no al arrancar, que es normal, sino mientras conduces indica que el sistema de carga no está funcionando como debería. No es un aviso para ignorar ni para "ver cómo evoluciona": conviene revisarlo cuanto antes.

·        Las luces pierden intensidad, sobre todo al ralentí. Si notas que los faros o las luces del salpicadero se atenúan cuando el motor va a pocas revoluciones parado en un semáforo, por ejemplo y recuperan intensidad al acelerar, es un clásico indicio de que el alternador no está generando suficiente electricidad de forma constante.

·        La electrónica empieza a comportarse raro. Ventanillas eléctricas más lentas de lo normal, el sistema multimedia reiniciándose solo, el reloj del salpicadero descuadrándose, o los intermitentes parpadeando más despacio de lo habitual. Son síntomas fáciles de achacar a "cosas del coche" cuando en realidad apuntan a un problema de generación eléctrica de fondo.

·        Necesitas arrancar con pinzas más de una vez. Un fallo puntual de batería puede pasarle a cualquiera. Pero si te ocurre de forma repetida en pocas semanas, y sobre todo si la batería es relativamente nueva, el patrón apunta mucho más al alternador que a la propia batería.

·        Un pitido o gruñido metálico proveniente del motor. No confundir con el chirrido agudo típico de una correa de accesorios desgastada, del que ya hablamos en otro artículo. El ruido de un alternador que empieza a fallar por dentro normalmente por desgaste de sus rodamientos internos suele ser más grave, más de gruñido o zumbido constante, y no varía tanto al girar el volante como sí lo hace el ruido de la correa.

·        Olor a goma quemada o, en casos de sobrecarga, a huevo podrido. El primero suele venir de una correa patinando por falta de tensión, algo relacionado pero distinto al propio alternador. El segundo, mucho menos común, puede indicar que el alternador está sobrecargando el sistema y forzando a la batería más de la cuenta, generando ese olor característico del ácido sulfúrico calentándose.

Cómo saber si es el alternador o la batería, sin ser mecánico.

Hay una prueba casera muy extendida desconectar el borne de la batería con el motor en marcha para ver si el coche se cala que en los coches modernos, llenos de electrónica sensible, puede hacer más mal que bien. No la recomendamos.

La forma fiable y segura de salir de dudas es con un multímetro, una herramienta barata y fácil de usar. Con el motor apagado, la batería en buen estado debería marcar en torno a 12,4-12,7 voltios. Con el motor en marcha, ese valor debería subir a algo entre 13,5 y 14,5 voltios aproximadamente: es la señal de que el alternador está cargando correctamente. Si con el motor en marcha la lectura apenas se mueve del valor en reposo, o incluso baja, el alternador es el principal sospechoso.

Si no tienes multímetro a mano, la mayoría de talleres y muchas tiendas de recambios hacen esta comprobación gratis en cuestión de minutos, así que tampoco hace falta invertir en herramienta si no vas a usarla más veces.

La relación con la correa de accesorios (y por qué no es lo mismo).

El alternador no gira solo: lo mueve la correa de accesorios, la misma que también acciona la dirección asistida y el compresor del aire acondicionado. Si la correa se rompe en marcha, el alternador deja de girar de inmediato y el testigo de batería se enciende igual que si el propio alternador estuviese averiado, aunque la pieza en sí esté perfectamente sana.

La diferencia está en el origen del problema: uno es mecánico una correa rota o floja que deja de transmitir movimiento y el otro es eléctrico un alternador que, aunque gire con normalidad, ya no genera la corriente que debería, normalmente por desgaste interno de sus componentes. Los síntomas en el cuadro pueden parecerse mucho al principio, así que ante la duda, lo más práctico es revisar primero visualmente el estado de la correa antes de asumir directamente que el alternador está averiado.

Cuánto dura un alternador y cuándo conviene cambiarlo.

No hay un intervalo de sustitución programada como sí ocurre con otros componentes: un alternador, en condiciones normales, puede durar perfectamente toda la vida útil del coche, entre 150.000 y 200.000 kilómetros o más. El problema no suele ser la edad en sí, sino el desgaste progresivo de piezas concretas principalmente los rodamientos y las escobillas internas que con el tiempo y el uso acaban fallando.

Por eso, más que fijarse en el kilometraje, lo que importa es estar atento a los síntomas descritos arriba y actuar en cuanto aparezca alguno, en vez de esperar a que el fallo sea total. Un alternador que empieza a fallar avisa, casi siempre, con tiempo suficiente para llevarlo al taller por tu propio pie y no en la grúa.

Fallas de un alternador averiado

En resumen.

El alternador rara vez se rompe de golpe sin avisar. Va dando pistas testigo de batería, luces que titilan, arranques cada vez más flojos, ruidos internos durante días o semanas antes del fallo definitivo. Aprender a distinguir esas señales, y diferenciarlas de un problema de correa o de una batería simplemente vieja, es la mejor forma de evitar que un fallo silencioso se convierta en una llamada a la grúa en mitad de un viaje.

laissez un commentaire

Veuillez noter que les commentaires doivent être approuvés avant d'être publiés.